Richard Carapaz no solo ha conquistado el Giro de Italia 2019. Además, es el primer ecuatoriano en conseguirlo y , por si no fuese suficiente, lo logró de una manera categórica al superar al colombiano Nairo Quintana como el ciclista que más tiempo portó la maglia rosa durante toda la competencia.

Un logro deportivo imponente. Magnífico. Gigante. Richard emocionó y enorgulleció al Ecuador entero. Demostró que nuestra sociedad resalta lo bueno, que apoya y alienta incansablemente. Sin embargo, más allá de hacerlo solamente por su gran participación, lo hizo por su humildad, por su carisma, por ser él…

¿Cuál es el secreto de la ‘Locomotora’ del Carchi? Para averiguarlo, realizamos un análisis del eje conductual de Richard, pues la respuesta parecería estar ahí.

Richard Carapaz: disciplina concentrada en sus fortalezas

Richard Carapaz con su maglia rosa

Nadie podría cuestionar en lo más mínimo las capacidades técnicas de Carapaz. Es un ciclista completo. Fortaleza, velocidad y técnica que han sido mejoradas a través del trabajo de ex-glorias del ciclismo ecuatoriano como Juan Carlos Rosero y Paulo Caicedo, quienes fueron sus entrenadores, además de la española Iosune Murillo quien le apoya con datos científicos.

Ahora, estas capacidades técnicas, muy bien logradas y entrenadas, serían posiblemente insuficientes si su mente y personalidad no las complementan.

Richard tiene una alta cognición (su capacidad de resolver problemas). Se destaca por su habilidad espacial. Esta característica le ha sido por demás útil en el Giro de Italia, donde claramente tenía la ruta muy aprendida, lo que le permitía tomar decisiones inteligentes: donde acelerar, donde tomar aire, donde presionar, donde mantener el ritmo, etc. Sin duda tiene una visión y planificación estructurada y avanzada. En una organización, lo veríamos como un planner.

Su lado emocional, es decir, la forma en que toma decisiones, también se destacada en lo que vimos durante la competencia. Es mesurado y definitivamente piensa antes de actuar. En carreras extensas, donde además de mantener la posición debe preocuparse de una presión constante del reloj y de sus contrincantes, es esencial mantener la calma y no dejar que el entusiasmo confunda el tomar la decisión correcta, y es algo que Richard demostró.

La ‘Locomotora’ fluye no sólo porque domina su actividad (el ciclismo), lo que le ha tomado aproximadamente 10 años en lograrlo. 10 años de entrenamiento diarios; de disciplina. Durante este tiempo en su cerebro la cantidad de sinapsis relacionadas a esta actividad se destaca. Sus axones se engrosan de melanina, lo que guarda la memoria del dominio y todas las posibilidades de no sólo actuar, sino de masterizar lo que le apasiona: su bici y una ruta. Fluye, entonces, por esto y por su gran fortaleza mental. Fluye por cómo nos conquistó y enorgulleció, es decir, por ser él mismo…

Crédito de análisis del eje conductual: Daniel Dávalos.
Crédito de imágenes y datos: Depor, El Universo, El Comercio y Wikipedia.

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