¿Cómo sería trabajar con Michelle Obama?

Usamos Kudert para identificar las soft skills que hacen de Michelle Obama una personalidad imponente en la escena actual y para definir sus  preferencias y perfil laboral.

Conociendo a Michelle Obama

Para empezar, su vida parece tener cierta cualidad dual: por un lado, tenemos a la independiente y tenaz figura de una niña de Chicago que logra con mérito propio estudiar leyes en Princeton y Harvard, por otro, está la ex Primera Dama de los Estados Unidos, que parece encontrar el balance entre la proyección glamourosa de su personalidad en la prensa y el dedicado servicio a su país. Michelle ha tenido que adaptarse a los variados retos que ha supuesto su vida, modificar ciertas conductas específicas y enfocarlas en ámbitos distintos.

Sin embargo, el hecho de tener un perfil adaptado a tu nuevo ambiente de trabajo no es necesariamente un acto de falseamiento sino, más bien, una necesidad evolutiva: es perfectamente natural tener al menos cierto grado de saludable disociación entre trabajo y la vida personal. Sin duda, la personalidad de la afamada esposa del presidente número 44 de los Estados Unidos es compleja, ¿pero acaso toda persona no tiene a su vez rasgos de intrincado dualismo? El reto es precisar y definir metodológicamente la naturaleza de estas complejidades.

No es quizá una coincidencia o un accidente del azar que Michelle Obama siga siendo considerada una de las figuras más influyentes de nuestra época (esto según la revista Times), pues es efectivamente un mujer notable, tanto como madre, profesional e ícono público. Sin embargo, los detalles que pueda aportar la prensa rosa o de tabloide a la construcción oportuna de su persona pueden resultar a ratos poco fiables o hasta contradictorios: si bien los chismes son un artificio sumamente entretenido y hasta una forma valiosa de ficción, estos no toman en cuenta las variables objetivas que construyen la personalidad de un ser humano en su cabalidad.

Para resaltar ciertos rasgos sobre la personalidad de Michelle que sean además útiles para el lector en la comprensión de su persona hemos decidido hacer un divertido experimento que se distancia de ser solamente un chisme y se centra en aplicar una metodología científica para descubrir cómo puede desenvolverse y relacionarse la ex Primera Dama en el mundo laboral.

Te has preguntado, ¿cómo sería trabajar con Michelle Obama?  

Usamos Kudert para identificar las habilidades blandas (soft skills) de Michelle Obama y entender cómo su personalidad definiría la relación de trabajo que tuvieses con ella. ¿El resultado?

Perfil Kudert asociado a Michelle Obama

Lo primero que habría que decir sobre Michelle (y lo primero que notarías si trabajaras con ella) es que se muestra absolutamente segura de sí misma y que puede desenvolverse a gusto en casi cualquier circunstancia social, esto podría resultar sumamente intimidante si has entrado en contacto laboral reciente con ella, la seguridad que tu reflejes es esencial en los primeros acercamientos, pero no debe ser una confianza artificial o exacerbada. Sin embargo, no te estreses de más, gracias a su extraordinaria capacidad para socializar y empatizar con gente extraña resultaría al fin, si te muestras sincero y hasta un poco vulnerable, ser una mentora profesional sumamente valiosa y fácil de tratar. La verdadera dificultad estaría sin duda en seguir su ritmo de trabajo y de toma de decisiones, que es sumamente elevado debido al alto grado de influencia y solidez de su perfil. Normalmente este tipo de líderes espera de sus colaboradores o empleados el mismo exigente nivel que se han impuesto a sí mismos durante toda su vida. Si entras en contacto con un jefe de este nivel prepárate para modificar varios aspectos de ti mismo.

Es decir que, si por algún motivo, llegaras a trabajar con Michelle Obama, tendrías que hacer esfuerzos magistrales de superación y autoconocimiento para acoplarte a sus exigencias; las recompensas, sin embargo, a nivel de crecimiento personal, serían inconmensurables. La clave de una gran líder como Michelle es que termina cambiando profundamente a todas las personas que se encuentran a su alrededor, es como si ciertos rasgos positivos y prácticos de su personalidad fueran, para bien de los que le rodean, altamente contagiosos. En consecuencia, lo que termina por ocurrir es que la gente más cercana a ella termina por transformarse, a su vez, en líderes.

Su fuerte disposición y presencia emocional, a su vez, le harían admirar en ciertos colaboradores la capacidad intrínseca que estos tengan para dominar y canalizar sus emociones, el autocontrol es la primera proyección (y una de las más importantes) que la ex Primera Dama considerará de ti en una entrevista de trabajo.

En resumen, su elevado nivel de retórica y de sociabilidad requerirían de colaboradores con competencias altamente comunicativas; Michelle admirará sobre todo en ti la capacidad de desenvolverte con asertividad en la expresión de ideas concretas, de manifestar tus emociones con tino, de tener un conocimiento profundo sobre ti mismo y una visión política del mundo que sea crítica y acorde con su núcleo de ideas, es decir, que cualquiera que construya enunciados vacíos y superficiales, enfocados solo a agradar, sería inmediatamente descartado de la conversación. ¿Conoces a líderes semejantes a Michelle Obama? Entonces estas pautas te pueden servir para afrontar situaciones similares.

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La ciencia detrás de las Soft Skills

Quizá te sorprenda lo antigua y fundamental que es la base científica que soporta el valor de las Soft Skills en el ambiente laboral actual.



Quizá te hayas preguntado (en uno de esos momentos contemplativos durante el trabajo) después de leer reportes prestigiosos que denotan la importancia de tener una base bien fundada de habilidades blandas para “alcanzar el éxito laboral”: ¿qué tan importantes pueden ser las emociones en el trabajo? O, en su defecto, ¿cómo impactan en el trabajo las cosas que suceden en nuestra vida personal? Después de todo, podrías decirte, con cierta resolución práctica ¡¿Qué importan las emociones si de lo único que se trata es de tener el trabajo hecho pase lo que pase?!

Calma, no dejes que te posea ningún tipo de angustia existencial. Para resolver estas interrogantes aparentemente inofensivas hay que empezar desde lo más básico, haciendo un viaje (nada inofensivo) a los lugares primigenios de nuestra especie para encontrar la huella intacta que ha dejado en nuestra anatomía la secreta complejidad de las emociones (¿te parece emocionante?).

Empecemos, la amígdala es una estructura poco más grande que un pulgar y, a la vez, es el lugar más importante del sistema límbico, ella guarda y controla el flujo de nuestras emociones más irracionales: es presa de intempestivos ataques de miedo, ira y tristeza (como si existiera en una eterna telenovela). Es decir, que nuestras capacidades emotivas están fundadas en la base de nuestra biología y es por eso que las emociones frecuentemente son imponentes e ineludibles, como si se tratara de una fuerza natural con la que apenas podemos lidiar. Si bien la jungla de antaño se ha trasladado hoy a la oficina, la forma en la que nuestro cerebro funciona no ha variado hace cientos de miles de años y nuestro elaborado y complejo sistema emocional, que antes servía de alerta frente a predadores, sirve ahora, entre otras cosas, para afrontar los desafíos del mundo laboral.

Sin embargo, esta capacidad emotiva natural del hombre no equivale al dominio y conocimiento que este pueda tener sobre los complejos procesos sensoriales que le aquejan constantemente; por ejemplo, el hecho de que podamos llegar a llorar descontroladamente en una función de cine por una película que, contradictoriamente, nos parece mala o vulgar es a veces un misterio para nosotros mismos. Bajo este contexto, las Soft Skills entran en la escena como el fruto de un arduo proceso de autoconocimiento que nos lleva a entender, controlar e incluso enfocar positivamente el arbitrario y copioso llanto que parece surgir de la nada en una película odiosa e impensada.

Es decir que las Soft Skills te permiten, de cierta forma, cosechar el poder innato de tu propia naturaleza sensitiva. ¿Cómo? pues haciendo caso a la frase antigua que estaba grabada en el friso del Oráculo de Delfos hace 3000 años (y que ahora ha sido tan repetida que parece sacada del más vulgar libro de autoayuda); la frase decía gnothi seauthon en griego o, en español, conócete a ti mismo, que, si bien es un lugar común o algo que se repite a diestra y siniestra sin la menor intención o sentido, guarda dentro de sí una sabiduría práctica y útil que ingiere positivamente sobre la naturaleza del hombre, sobre la felicidad individual y, según lo probado en las últimas décadas, sobre la economía empresarial.

Tomando todo esto en cuenta, la utilidad de este tipo de habilidades y su impacto en la productividad de cualquier tipo de empresa comienza a cobrar un sentido mucho más profundo: no es gratuito que estudios contemporáneos del World Economic Formum, de Deloitte, Harvard y Standford arrojen resultados similares que corroboran de manera factual el impacto determinante que tienen las habilidades blandas en el medio laboral actual (cabe decir que no existe ningún estudio cabal sobre el impacto de las Soft Skills en la vida extralaboral de las personas, pero es evidente por sí mismo que el autoconocimiento tiene consecuencias positivas sobre cada individuo).

No se debe entender, por supuesto, que las denominadas Hard Skills o habilidades duras (es decir técnicas) no sean de vital importancia para el trabajo, el estudio y la ciencia, sino que las Soft Skills, además de ser valiosas en sí mismas, son la estructura basal de la que depende el desarrollo y la expresión oportuna de dichas Hard Skills.

Los tópicos de mayor prevalencia en el discurso empresarial actual (según los reportes de la última década de Deloitte) se articulan en torno a diferentes concepciones relacionadas con las Soft Skills: la curva estadística muestra un pronóstico que desemboca en la ineludible aprehensión de las habilidades blandas por parte de las empresas como un medio de incrementar a la vez la producción, el bienestar de los trabajadores y, eventualmente, el bienestar social.

Las soluciones en el mercado que te ayudan de manera objetiva a seleccionar y desarrollar el talento en tu empresa son cada vez más abundantes, Kudert resalta como la mejor opción, con resultados verificados en más de 300 empresas, es una compleja metodología con herramientas poderosas que te permiten incrementar la productividad de tu empresa a través del desarrollo y la selección especializada de talento humano.